Luego del resonado hecho en el que se vieron involucrados varios centros comerciales de la ciudad por la construcción de torres empresariales, durante la cual, por su afán de modernización y crecimiento, pasaron por encima de autoridades territoriales y de los mismos vecinos, hoy las curadurías urbanas están siendo investigadas. Aunque las indagaciones se llevan a cabo por otorgar licencias de construcción sin estudiar el plan de ordenamiento territorial, considero que más allá de esto se esconde el beneficio a proyectos políticos o a intereses de las constructoras y los centros comerciales. La constructora Ospinas, por ejemplo, planeaba la construcción del complejo empresarial en Salitre Plaza, pero a pesar de argumentar que el proyecto llevaría “mayor comercio, valorización del territorio y mayor status del sector”, se vio envuelta en líos judiciales cuando los vecinos del sector presentaron acciones populares donde mencionaban “la inseguridad, contaminación ambiental y auditiva, caos vial, y la violación del plan de ordenamiento territorial” , lo cual terminó con la suspensión temporal de la licencia y una pelea que parece no tener fin. Es imposible descartar las alianzas o conexiones que tengan Pedro Gómez y Compañia y Constructora Ospinas con grupos políticos y con los altos mandos de las curadurias, para que les autorizaran las obras ligadas a sus centros comerciales en Bogotá sin el análisis del Plan de Ordenamiento territorial.