PROYECTOS DE CONSTRUCCIÓN: UNA REALIDAD DE CORRUPCIÓN
Luego del resonado hecho en el
que se vieron involucrados varios centros comerciales de la ciudad por la
construcción de torres empresariales, durante la cual, por su afán de
modernización y crecimiento, pasaron por encima de autoridades territoriales y
de los mismos vecinos; hoy las curadurías urbanas están siendo investigadas.
Aunque las indagaciones se llevan a cabo por otorgar licencias de construcción
sin estudiar el plan de ordenamiento territorial, considero que más allá de
esto se esconde el beneficio a proyectos políticos o a intereses de las
constructoras y los centros comerciales. La constructora Ospinas, por ejemplo,
planeaba la construcción del complejo empresarial en Salitre Plaza, pero a
pesar de argumentar que el proyecto llevaría “mayor comercio, valorización del
territorio y mayor status del sector”, se vio envuelta en líos judiciales
cuando los vecinos del sector presentaron acciones populares donde mencionaban
“la inseguridad, contaminación ambiental y auditiva, caos vial, y la violación
del plan de ordenamiento territorial” , lo cual terminó con la suspensión
temporal de la licencia y en una pelea que parece no tener fin. Es imposible
descartar las alianzas o conexiones que tengan Pedro Gómez y Compañía y
Constructora Ospinas con grupos políticos y con los altos mandos de las
curadurías, para que les autorizaran las obras ligadas a sus centros
comerciales en Bogotá sin el análisis del Plan de Ordenamiento territorial.
RESIDENTES VS CONSTRUCTORES
El discutido proyecto de la
torre empresarial Salitre Plaza ha sido uno de los más difíciles de implantar y
de los que más descontento ha generado entre los vecinos del sector. El
principal alegato que usan los residentes radica en la preocupante violación de
algunos requerimientos del plan de ordenamiento territorial. Todo proyecto de
construcción que se planee ejecutar debe pasar por revisión, análisis y
aprobación por parte de una Curaduría Urbana; Allí se encargan de estudiar que
cuente con todos los requisitos, entre ellos el estudio del P.O.T, y fue en ese
procedimiento donde falló gravemente el proyecto de la torre empresarial, pues
cometió 8 ilegalidades que no fueron detectadas y de las cual se valen los
residentes para exigir por medio de una acción popular, la suspensión total de la
licencia. Entre las ilegalidades se
encuentra el cambio de uso de suelo, no comunicaron a terceros la construcción
de la torre, no hay un estudio de tráfico, no hay plan de implantación, entre
otras. Es muy sospechoso que un proyecto de tal magnitud, de una constructora
tan renombrada y conocida haya conseguido una licencia de construcción sin la
presentación y aprobación del estudio de tránsito que da la Secretaria
Distrital de Movilidad.
Frente a la acusación que hacen
los residentes de Ciudad Salitre acerca de la violación del POT, relacionada
con la ausencia de un estudio de tráfico por parte de la constructora Ospinas,
Andrés Arango, presidente de la constructora afirmó “…nosotros adelantamos un
estudio de tránsito, que nos revelaba que aportaría 230 carros en una hora
pico… proyectamos espacios para que los taxistas recogieran a sus pasajeros en
los parqueaderos. Lo cierto es que un edificio que está en un predio
independiente del centro comercial y no va a cambiar el comportamiento del tránsito”;
no obstante, la proyección vial que debe realizarse para zona residencial debe
comprender más especificidad, ya que no es suficiente con solo decir que 230
carros serán el problema, se nota que no tuvo en cuenta la acumulación de
transporte público quienes no se conformarán con los parqueaderos del complejo
como único lugar de trabajo, más el caos vial de la Avenida Esperanza, por donde
será el acceso principal de la torre, debido a los desvíos generados tras la
construcción del Transmilenio por la Avenida El Dorado.
LA ALDEA PERFECTA
Érase una vez una aldea
habitada por nobles y reyes. Los nobles eran todos los habitantes de la aldea,
quienes tenían un territorio donde establecían su vivienda. Por otro lado
estaban los reyes, quienes gracias a su poder tenían autoridad y podían
disponer de los territorios a su antojo. En este caso llamaremos a los nobles,
salitrenses, y los poderosos serán los reyes Ospina.
En esta aldea reinaba la paz,
la tranquilidad y la fraternidad entre los mismos pobladores, las decisiones de
los reyes habían sido siempre aceptadas y acordadas o simplemente, lo aldeanos
pensaban que todas las acciones y construcciones que realizaban iban a ser para
su beneficio.
Hasta que un día los salitrenses se sorprendieron al ver
taladros, mezcladoras, grúas, entre otras máquinas de construcción en uno de
los territorios de la aldea, el cual solo podía ser usado para vivienda. La
indignación de los salitrenses no se hizo esperar al ver un gran aviso que
anunciaba un nuevo complejo empresarial, por lo que pidieron una audiencia con
los reyes Ospina para que les explicaran el motivo de este proyecto.
Durante
esta reunión se les informo que era un plan de modernización que los ayudaría a
parecerse a otras aldeas que habían desarrollado los mismos proyectos.
Allí empezó una batalla campal
entre salitrenses y reyes Ospina, pues el territorio donde planeaban construir
iba a generar una situación de inseguridad, podría poner en peligros sus
terrenos y además los salitrenses tenían claro que en ese sitio solo podían
realizarse casas o edificios modernos que no que perjudicaran a la zona.
Y aunque este cuento no se ha
acabado, la relación entre Salitrenses y reyes Ospina ahora se basa en actas de
vecindad, comunicados de jueces, y un sinfín de peleas que no han solucionado
nada y no han beneficiado ni a los salitrenses que luchan evitar una
construcción que les traerá desventajas, ni a los reyes que buscan de cualquier
modo, la ampliación y modernización sin importarles las consecuencias que
tendrá sobre los directamente
Ni los beneficios económicos a
constructoras, ni la violación interna de procesos de construcción fueron
argumentos validos para que las curadurías detuvieran las múltiples
ampliaciones de los centros comerciales que afectan de manera indiscriminada a
los habitantes de Ciudad Salitre. Este descontento entre los residentes y la
constructora terminaría con la suspensión total de la licencia de construcción,
ya que se le daría validez al territorio como zona residencial neta y se
demostraría la falta de revisión que hacen las curadurías a los terrenos en los
cuales se planean construir obras.
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